la comida slowfood

En la vereda contraria a la comida rápida tenemos al movimiento de slowfood, un hábito saludable de alimentación que se ha transformado en tendencia en los últimos tiempos y que sin duda vale la pena conocer. La comida rápida, como contrapartida de esta propuesta saludable, es de fácil acceso y además puede prepararse en pocos minutos, pero los efectos negativos que tiene en nuestro organismo son realmente preocupantes. Colesterol, obesidad, exceso de consumo de azúcar son algunas de las cosas que suelen ser disparadas y potenciadas por la comida rápida.

¿A qué se hace referencia cuando se habla de slowfood? Como bien lo dice el termino, “comida lenta” significa comer con más atención y siempre valorando el tipo de productos y la calidad del alimento que se va a ingerir. En relación a esto último, la procedencia de las materias primas con las que se elaboran las comidas es realmente fundamental.

Todo sobre el slowfood, tendencia saludable

Si bien puede sonar como algo reciente, lo cierto es que el movimiento de Slow Food surgió en Italia hace varias décadas, más específicamente en 1986 cuando se inauguró una franquicia de McDonald’s, restaurante de comida rápida por excelencia, y que hizo que muchas personas se movilizaran contra la comida industrial y contra los efectos negativos que esta tiene sobre nuestro organismo.

El término “Slow Food” con el que se bautiza a esta forma saludable de alimentación surge precisamente como una réplica a la “fast food” o comida rápida. Estos manifestantes allá por el 86 comenzaron a promover la importancia de comer de manera lenta y con atención, además de motivar a la gente a consumir productos más naturales y locales. Por otro lado, el slow food también hace mucho hincapié en los sabores y en la actividad de degustar y disfrutar absolutamente todo lo que pasa en nuestra boca cuando despertamos los sentidos a través de un buen platillo.

El movimiento del slow food también pretende que se recuperen costumbres alimentarias un poco más saludables y típicas de otras épocas en donde la comida rápida era inexistente. Los platos que se promueven son nutritivos y basados en ingredientes bien consistentes y con aportes completos de todo lo que el organismo necesita para funcionar. Por lo general, se utilizan muchas carnes, pescados, verduras, legumbres y pastas.

La base de la típica dieta de slow food es la comida mediterránea, aunque tiene algunas variantes y modificaciones en cuanto a la cocción y en cómo se elaboran los platos. Por último, cabe destacar que el movimiento no ha dejado de crecer en los últimos años y que sin ir más lejos, en 2004 fue reconocido de manera oficial por la FAO como una organización sin fines de lucro. Cada vez son más las personas que se animan al slow food y que transforman sus hábitos en busca de una vida mucho más saludable.